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sábado, 6 de febrero de 2010

LLUEVE, un ángel llora


El cielo amanece gris,
Envuelto con manto agreste
y la nubes cubren de negro
la gran bóveda celeste.

Llueve, y en el cristal...
Gotas de agua helada,
¿Son, niña, lágrimas
de tu mirada?

Si en tus labios
No hay palabras
Ni en tu ojos
veo luz...

Quien me dice
Bella aurora,
que tu alma no murió
quien me niega
ángel que llora
cómo tu corazón latió

Niña de rostro dulce
y sonrisa angelical
si tu espíritu no sufre
No tienes por qué llorar


martes, 2 de febrero de 2010

Y qué me dices de la distancia

Vivíamos en la misma calle, jugábamos a los mismos juegos, nos reuníamos siempre para contarnos secretos y para tomar la merendilla de cada tarde. Nunca nos faltó nada, nos hacía feliz cuanto teníamos y sabíamos sonreír en tiempos difíciles.

Crecimos en el mismo barrio, tuvimos los mismos amigos y compartimos tantas aficiones que lejos de separarnos, nos unieron aún más.

Nos hicimos jóvenes y cada uno tuvo que elegir destino; pero tristemente, destinos diferentes. Tú tomaste un tren rumbo a Madrid y yo, yo decidí quedarme porque mi vida estaba aquí, donde nací, o quizás porque no tuve valor para volver a nacer.

La distancia nos echó un pulso... y quiso proclamarse vencedora, pero nuestro lazo fue más fuerte y pudo con ella, porque indudablemente, es el lazo el que logra derribar hasta la barrera más infranqueable.

No estás aquí presente pero no hay obstáculo que me impida recordarte, revivir los momentos de infancia, de juventud... añorarte, reclamarte y rescatar aquello que dejaste.

No ha pasado el tiempo amigo, primo, hermano; ten la certeza de que no ha pasado y jamás olvides que yo, ahora y siempre, te estaré esperando.

Curioso, "pero tan lejos en la distancia y tan cerca en el corazón..." asi es como te siento yo.