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viernes, 19 de febrero de 2010

Blanca Soberana


La vi de lejos y a ella quise acercarme un día
Pero kilómetros de distancia me lo impedían
Sin embargo, mi cuerpo impávido sentía
Que al tocarla, la vida me devolvería

Y puse la huella en camino estable
Para andar senderos desde a pie de calle
Y adentrarme allí donde pura y limpia nace
Allí donde vestida de novia, luce su blanco traje

Ansiaba descubrir una indómita belleza
Saborear con tacto, olores de la naturaleza
Que mis ojos se nublasen ante tanta lindeza
Y que mis oídos escuchasen esa nobleza

A cada paso, silencio y letras
Contraste entre agua y tierra
Oposición luz y tiniebla
Y un tesoro a ciegas:
La flor de tormenta
Que dormitaba bella
A los pies de la dueña

Mi cuerpo cansado
Tocado se derrumbaba
Hasta yacer debilitado
Sobre la escarcha nevada

A poco metros de la meta
Y casi sin fuerzas
Conseguí arrastrarme
Para tocar su trenza
Y hacer con sus cabellos
Una aderezada senda

Entonces sentí un gran impulso por avanzar
Un deseo enorme por un sueño hacer realidad
Y logré asomarme allí donde la aurora puede brotar
Al lugar exacto donde la soberana paloma alcanza a volar.