Ahora no está, se ha ido. Ha
salido a buscar algo de comida. No dejas de mirar hacia la puerta pensando que
no tardará en volver. Hay pánico en tu semblante. No puedes ni tan siquiera
moverte. Te ha dejado maniatada. Ya no tienes fuerzas para gritar. Te conformas
con pensar que alguien vendrá y descubrirá su locura pero caes en la cuenta de
que, aún rodeada de gente, nadie acudirá. Él sabe hacer daño y no dejar huella. Es
vil maestro y no levanta sospechas. Sólo tú conoces cómo es y lo que es capaz
de hacer. Él cree que puede ser tu amo pero tú, hace ya tiempo, comenzaste a
ser libre. Ahora ya es tarde. Ya el perjuicio causado no se puede reparar. Ya no le
quieres si es que alguna vez lo quisiste. Ahora aunque estés a su lado, nada te
une a él. No se da cuenta de que no puede retenerte, aunque te amarre. Tus
pensamientos son libres y de tu alma de mujer, solo tú eres la dueña.

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