No hacen falta lágrimas
para que los ojos lloren
No hacen falta heridas
para que el alma lamente
No hacen falta caricias
para que el corazón se acelere
que te de tu boca se asomen
"Cuando la voz susurra, el corazón siente y las palabras... vuelan, provocan, expresan" Autora de este espacio, una fiel servidora Lorena Cano Vázquez
Y dio a luz, entre los escombros, a un precioso niño. Su pequeño cuerpecito se encogía con el frío de la mañana. Quiso arroparlo pero no tuvo con qué. Y entre unos cuantos trapos andrajosos lo envolvió. Lloraba e hizo el amago de darle el pecho. Tuvo la tentación de dejarlo allí, a esperas de que alguien lo recogiera, pero no tuvo el valor. El lazo que los unía era más fuerte que la propia tentación, pues lo había llevado en sus entrañas. Y si allí, lo hubiera despojado, la muerte se lo habría llevado.
Eres consciente de todo lo que ocurre a tu alrededor y sin embargo ríes.


Una noche de luna, al calor del fuego y bajo la luz de las velas, tuve la sensación de estar viviendo un sueño. A ras de suelo pero sobre una manta, disfrutábamos de un ambiente plenamente romántico que nos transmitía paz, espiritualidad y una energia pura que inundaba nuestras almas. Sentimos la necesidad de brindar por estar juntos y por tantos años de amor. Descorchamos una botella de champán y bebimos hasta perder la razón. A penas me había quedado dormida cuando noté tus manos sobre mi espalda, rozando mi suave piel. Una vez más, te habias acordado de darme ese masaje que tanto me gustaba.
De día, de noche y en sueños… la espero. Miro por la ventana, veo la calle y aún la espero. Llueva o nieve, la espero. Y creo que en ocasiones, la siento.
Y dio a luz, entre los escombros, a un precioso niño. Su pequeño cuerpecito se encogía con el frío de la mañana. Quiso arroparlo pero no tuvo con qué. Y entre unos cuantos trapos andrajosos lo envolvió. Lloraba e hizo el amago de darle el pecho. Tuvo la tentación de dejarlo allí, a esperas de que alguien lo recogiera, pero no tuvo el valor. El lazo que los unía era más fuerte que la propia tentación, pues lo había llevado en sus entrañas. Y si allí, lo hubiera despojado, la sombra de la muerte se lo habría llevado.
Escucho voces que me susurran, mensajes que llegan a mi cabeza como eco ensordecedor, historias que necesitan ser contadas para que otros se sientan escuchados. Entonces escribo en cualquier parte y grito al cielo, a modo de denuncia, lo que mi voz en bajito pronuncia.
Vivíamos en la misma calle, jugábamos a los mismos juegos, nos reuníamos siempre para contarnos secretos y para tomar la merendilla de cada tarde. Nunca nos faltó nada, nos hacía feliz cuanto teníamos y sabíamos sonreír en tiempos difíciles.
Sin miedo a nada, te has enfrentado a la vida como valiente luchadora. Con coraza de acero pero de corazón tierno.
Érase una vez un niño llamado Mark que solía viajar a mundos desconocidos, fantásticos e irreales sólo con introducirse en las páginas de un libro.
Solía ir a visitarla por las tardes porque me encantaban sus historias, a parte de ser entretenidas y aprender, pasaba un rato agradable con ella.
Como una rosa a la que se le caen los pétalos,
Así está mi corazón
Como una piedra a la que dan muchos golpes,
Así me siento yo.
Que triste pensar en esta soledad,
Que tanto me envuelve
Que triste el dolor,
Que me arrastra y me detiene.
Como decirle al mundo que soy yo,
Quien ahora sufre
Cómo expresar por escrito,
Aquello que me hunde
Ya no me quedan palabras
Ni lágrimas que derramar,
Quiero dejar de estar triste
Y comenzar a soñar...
Me detengo y entonces siento
En lo profundo del corazón,
Que existe una voz que me exhala
“No sufras más por favor”.
Y un ángel pequeño hace
Que mire por otra ventana
Y es entonces cuando observo
Algo dulce que me aclama.
Y es tu voz, sólo tu voz
La que oigo por la mañana
Es tu voz de gran amiga
La que me lleva a la calma
Como un dulce resonar
Se oyen tus sabias palabras
Que dicen tanta verdad
Y se esconden entre miradas
Cuando pienso en lo que me dices
A veces estoy perdida
Pero cuando te escucho tan cerca
Empiezo a encontrar la salida
Parece como si tu alma
Estuviese dentro de mí enredada
Y quisiera quedarse ahí
Para siempre entrelazada
Porque sólo cuando tú estas
Queda mi corazón tranquilo
Tú sabes darle la dosis
De amistad y de cariño
Eres noble y leal
Siempre acudes cuando te llamo
Nunca me dejas sola
Ni en los momentos amargos
Quisiera ser como tú
Pájaro libre y solitario
Dueño de todo y de nada
Y aprendiz de itinerarios
Viajas por todo el mundo
Regalando sabios consejos
Guardas un as en la manga
Y en la chistera un conejo.
Haces feliz a los niños
Y también a los mayores
Tienes agrado y cariño
Hasta en los momentos peores
No dejo de pensar en ti
Ahora que no tengo tu presencia
Y es que me quedo vacía
Cuando te vas, te llevas la esencia.
Sabes hacerme reír o llorar
Puedes curar mi herida abierta
Sabes calmar mi sed sedienta
Y hablar a mi alma, aún despierta.
Siento tristeza cuando te vas…
Mi corazón se hunde
No puedo dejar de pensar
Ni que mis ojos se nublen
Vuelve pronto a tu morada
No te olvides de quien te ama
Aquí estaré por siempre
Esperando tu llegada
Gracias mi fiel amiga
Por arroparme con tu apariencia
Por darme tu fe de vida
Y contagiarme con tu inocencia.